14.3.12


Muchas gracias por el premio, Anastasia. Me alegro de que encuentres interesante el blog, sobre todo a pesar de su evidente estado de abandono.


Mis 5 blogs recomendados son:

  • Via Trieste 19, por esas entradas tan personales y originales que uno echa tanto de menos en la blogosfera y en todas partes. ¡Gracias!
  • La ceguera de Piero, porque me sé el blog de memoria, me encanta, y me acompaña tenga acceso a él o no.
  • Buscad, buscadlos, por publicar con gran acierto esos poemas y demostrar tener criterio y ninguna prisa por rellenar entradas y entradas.
  • Martirio's Way, porque es un blog que me gustó desde el principio y al que siempre termino volviendo.
  • Youth Quakers, por subir tantas imágenes de revistas a las que no podría acceder de otra manera.

6.3.12

Ángel González García. Entrevista


Sábado, 5 de abril de 2008
Entrevista: Ángel González García
Por Fietta Jarque


Las ideas estropean la pintura
Una recopilación de textos del historiador del arte Ángel González propone lecturas y puntos de vista inusuales sobre la práctica artística. Pintar sin tener ni idea reclama una experiencia corporal con la creación, las sensaciones de estar físicamente en el mundo
Pintar sin tener ni idea parece un título heterodoxo para un crítico e historiador del arte. Pero encaja perfectamente con la postura de Ángel González (Burgos, 1948), un pensador ecuánime y apasionado a partes iguales, lúcido y polémico. Un amante del arte en estado puro que no da demasiada importancia a las derivas actuales de una industria y un sistema que le parecen inútiles. Pintar sin tener ni idea (Lampreave y Millán) es una recopilación de textos escritos por él para conferencias o presentaciones de catálogos de exposiciones. Pese a su diversidad es posible seguir a través del conjunto varios hilos conductores que señalan por dónde van las ideas e intereses del autor. El ensayo que da título al libro se refiere a "la otra orilla de la vanguardia", como dice él, al arte creado por locos y presidiarios. Una creación que responde a un impulso ingobernable, desinteresado y fuera del sistema. El territorio por el que este profesor de historia del arte contemporáneo en la Universidad Complutense y Premio Nacional de Literatura en 2001 por su ensayo El resto transita sin ceñirse a reglas establecidas.
"El arte en su origen estuvo asociado a la alucinación, a estados de trance. El arte profesional ha olvidado esto"
"El problema de los artistas es que se han embarcado en ese disparate de hacer arte, de vivir de eso. Pobrecillos"
PREGUNTA. Una persona aislada que siente el impulso irreprimible de crear formas con las manos, ¿está haciendo arte?
RESPUESTA. En el libro hablo al menos de un par de ocasiones de ese maravilloso espectáculo que constituyen las sobremesas que se prolongan entre amigos. Cuando involuntariamente la gente empieza a manipular los restos de la comida. Las mondas de las naranjas, las migas de pan, los corchos, los alambres de las botellas de champán. Parece que la cualidad principal del ser humano es no poder tener las manos quietas. Ese irrefrenable deseo de dar forma a las cosas. Dalí publicó en los años sesenta un artículo en la revista Minotaure, que titulóEsculturas involuntarias, donde se ven billetes de metro retorcidos, trozos de jabón, figuritas de migas de pan. ¿Que esto sea de orden artístico?, no lo sé. No pretendo reivindicar lo que hacen estos presuntos artistas indoctos, lo mío es una reivindicación apasionada y hasta cierto punto insistente y violenta de la laboriosidad. Del hacer. Y del hacer manual sobre todo.
P. El
homo faber.
R. La portada del libro reproduce un detalle de un maravilloso vestido de novia que una loca francesa fabricó a espaldas de sus guardianes con todo tipo de trozos de telas, hilos y trapos que encontró. Siempre me ha parecido una cosa conmovedora y emocionante. Es algo orgánico, que parecen nidos de pájaro. En el segundo de los ensayos, tituladoEvidentemente, que está dedicado a los artistas videntes, pienso en estas mujeres que tejen. El trabajo del tejer. Es muy significativo que la segunda acepción de la palabra "labor", en el María Moliner, sea la de las labores femeninas, que para mí constituye el paradigma de la laboriosidad. Entre otras cosas por lo que tienen de vehículo alucinatorio, puesto que estas tareas repetitivas, monótonas, producen estados de alteración de la conciencia. Es un tema del que hablo con frecuencia, el del arte asociado a los estados alterados de la mente.
P. ¿Como punto de partida?
R. No tengo duda de que el arte en su origen fue algo asociado a la alucinación, a estados de trance. Todo esto en el arte profesional se ha olvidado, solapado, quedado oculto por muchas cosas: el sistema de aprendizaje del oficio, la ideología, las estrategias de toda índole que mediatizan el trabajo artístico. Dicho sin malicia. Y solamente en estos artistas indoctos encuentro este estado original de trance.
P. Usted escribe: "Las ideas sobran en pintura, siempre han sobrado".
R. Cuando digo Pintar sin tener ni idea lo tomo también en una segunda acepción, que toco en varios ensayos. Y es que creo que se debe pintar sin ideas. Las ideas estropean la pintura. Ideas y pintura no se llevan bien y, si lo hacen, se producen cosas abyectas o siniestras. Porque al final los pintores de ideas suelen pintar las ideas de los que mandan. Y es que la pintura se ocupa de nuestras sensaciones físicas, corporales. Para expresar ideas tenemos otros medios, uno extraordinario es la filosofía. El arte recrea las sensaciones de estar físicamente en el mundo. Es algo de orden fisiológico.
P. Lo de expresar sensaciones se ve quizá más claramente en la pintura abstracta.
R. Creo que la pintura abstracta ha tendido más hacia lo espiritual y lo ideal. De hecho, las circunstancias en que surge la pintura abstracta en Europa son inequívocas: aparece en un contexto espiritualista. El Museo Guggenheim de Nueva York, que fue el gran templo de la pintura abstracta, fue fundado y financiado con el fin de sostener, defender y demostrar la espiritualidad del arte. Aquello tiene más de iglesia que de cualquier otra cosa. Y aquí nos encontramos con otro problema: el arte y la religión no tienen nada que ver. No es que no deban tener nada que ver o que a mí me lo parezca, es que así es.
P. Pero parte de la pintura occidental nació bajo la protección de la Iglesia.
R. Sí, pero el arte que pasa por religioso no parece que satisfaga los intereses de la religión. Si piensas un poco en ello, las grandes obras de arte religioso no son nada eficaces. No se sabe de ningún buen cuadro que haya producido milagros, por ejemplo. Los milagros están asociados a imágenes horrendas. Las vírgenes de Rafael nunca han devuelto la vista a los ciegos ni han hecho andar a los cojos. ¿Ha visto alguna vez a alguien arrodillado ante un cuadro en un museo? E incluso en las iglesias, no son los mejores cuadros los que más atraen la atención de los fieles, sino los más tenebrosos en oscuras capillas. Las vírgenes más feas y los cristos más sangrientos y retorcidos.
P. Se refiere en uno de sus textos a "ese engendro llamado Historia del Arte". ¿En qué sentido lo dice?
R. Quizá lo he dicho en un sentido más inocente o candoroso de lo que parece. Creo que el arte trasciende, afortunadamente, la historia. El arte nos permite sustraernos a la historia. Sánchez Ferlosio ha dicho siempre que la historia no es más que el escenario de todos los crímenes. En esa medida, pienso que la experiencia artística es ahistórica, transhistórica. Seguramente, los hombres que tuvieron las primeras sensaciones artísticas eran iguales a nosotros. Salvo para los que están empeñados en decir que el arte tiene que ser hijo de su tiempo y que esa filiación es una cualidad. Eso no es una cualidad, es una fatalidad.
P. Hace años que se retiró de la crítica de arte en los medios de comunicación. ¿Por qué?
R. Es algo que implica muchas obligaciones, hay que trabajar con poco tiempo, a veces, en cosas que no te apetecen demasiado. Terminó por parecerme algo deprimente. Lo que acaba resultando más fácil es terminar metiéndote con la gente, es más fácil hablar mal de alguien que hablar bien.
P. ¿Pero tiene la crítica de arte hoy algún papel relevante?
R. Hay que tener en cuenta que la crítica de arte aparece en Francia en el siglo XVIII con la pretensión de proteger al público de los artistas. Críticos como el propio Diderot decían que había que bajarle los humos a los artistas, que se creían los árbitros definitivos en materia de arte, y que el público también tenía derecho a opinar. Con el tiempo, los críticos tuvieron que terminar defendiendo a los artistas. Ahora no sé muy bien qué es lo que hacen. En un momento determinado me decepcioné de esta especie de pasión por opinar constantemente sobre todo.
P. ¿Qué impresión le produce la asistencia masiva a las grandes exposiciones?
R. No lo sé, no voy mucho a museos, la verdad. Voy menos que a parques temáticos. Pero es curioso ver que el gran asunto de los parques temáticos es la historia. La historia pasada se ha constituido en el gran entretenimiento popular de nuestro tiempo: los egipcios, los mayas... Es lo que sucede con el cine y las novelas históricas. Yo no voy a museos, y no voy porque el arte está escrito en nuestro cuerpo. Donde más aprendo de arte es en el campo, viendo los árboles, el mar, los pájaros volando. Si el arte es algo es reencarnación, reorganización de esas experiencias del mundo. Un constante y sabroso contacto con la luz, con el agua.
P. ¿Los artistas han perdido ese contacto?
R. El problema de los artistas es que se han embarcado en ese disparate de hacer arte, de vivir de eso. Pobrecillos, es algo que no recomendaría a nadie. El último de los ensayos incluidos en el libro atañe a lo que digo de los museos. Intento explicar que lo que más me gusta del Museo del Prado -y en eso coincido con Tita Thyssen, aunque el artículo es anterior al encantador encadenamiento de la baronesa- son los árboles. En él no hago más que darle la razón a Paul Valéry, quien decía que, dentro del museo, uno recuerda el buen tiempo que hace fuera. Si digo eso de un gran museo como es el Prado, qué podría decirte de estos museos improvisados hechos a golpe de talonario que han proliferado los últimos años en España. Hay algo que me preocupa mucho en todo esto y es que el dinero de los contribuyentes se esté gastando a menudo con esta alegría y sin preguntar siquiera. Los millones que se han gastado en el Musac de León han salido de nuestro bolsillo.
P. ¿Cómo es que usted se indigna tanto por esto como una persona de la calle que no tiene mayor conocimiento del arte contemporáneo?
R. La gente de la calle está verdaderamente derrotada. Han sido silenciados porque les han inculcado que reírse de ciertas cosas modernas es un delito. De que hay una obligación, un imperativo moral, político, social, de ser una persona de su tiempo. ¿Por qué ha de gustarle a uno el arte de su tiempo, caiga quien caiga? La gente sencilla, a quien estaba destinado el arte -porque el arte si es algo es la casa de los pobres-, ha sido anulada. Ya no se oyen risas en las exposiciones.
P. Como ante la
Olympia de Manet.
R. Sí. Como decía Bataille: "Se rieron con una risa inmensa". El libro contiene un extenso ensayo sobre Manet, en el que yo sostengo que la gente se reía de la Olympia porque Manet era un caricaturista. Era lo que Manet pretendía, que la gente se riera. Las últimas risas que escuché en una exposición fue en una de Bruce Nauman en el Reina Sofía, donde había un vídeo que recoge las desventuras de un payaso en un cuarto de baño. ¡El celador mandó callar a una pareja que se estaba riendo de algo evidentemente cómico! El arte se ha convertido en una payasada monumental. Una payasada a la que no deberíamos contribuir. No sé si deberíamos plantear una especie de huelga contra los museos contemporáneos, o contra los museos en general. ¿Por qué no? No tienen que ver con el arte sino con la industria de las imágenes. Es una pena que el arte, que fue concebido para hacer más grata la estancia del hombre sobre la tierra, se haya convertido en algo que es una fuente de obsesiones, de preocupaciones, manías. Y luego están todos esos artistas que se dedican a agobiarnos. Montones de artistas que se dedican a denunciar la triste situación de los pobres. ¿Pero eso a quién va dirigido, a los ricos o a los pobres? Los pobres ya lo saben, no tiene que venir un Santiago Sierra a explicárselo. El arte se ha convertido en una forma de dar caña. Como si no tuviéramos ya suficiente. Nos dan caña en el trabajo, en el museo, en casa. ¿Y dónde pasamos un buen rato? Yo siempre digo, en la discoteca. Yo les digo a mis estudiantes, mientras haya discotecas hay esperanza.

Ángel González García. Recortes de prensa.

[Sobre el título y el contenido de El Resto«Algunos han entendido por resto aquello que sobra y que yo me ocupo de lo que sobra. No, me dedico a lo que le ha sido quitado brutalmente al arte, sonsacado y arrojado a lugares oscuros, que ha quedado en la basura».


«al arte se le ha restado casi todo. De entrada su función social. Se ha convertido en algo superfluo, de lujo»


«hoy en día el único criterio de identificación de un artista es que el propio artista declare serlo. Lo cual es chocante porque no es panadero quien dice serlo sino aquel que vende pan».


«las instalaciones suelen ser lamentables por la falta de medios de los artistas. Quien tiene verdadera capacidad y talento para ello es Hollywood»; «hablar de movimientos artísticos es una superchería que consentimos»; «los artistas no deberían tener mucha imaginación. El mundo está lleno de cosas maravillosas y no necesitamos que salgan piernas de las paredes».


[Para él el arte es] «Una forma gozosa de celebrar el hecho de que estemos en el mundo en contacto con sus fuerzas, esa fuente constante de placer y de tragedia».


Fuente:
http://www.abc.es/hemeroteca/historico-09-10-2001/abc/Cultura/el-historiador-de-arte-angel-gonzalez-garcia-gana-el-nacional-de-ensayo_51847.html




 "El coleccionismo es un despropósito cuando no se trata de una iniciativa seria. Por ejemplo, la colección Carmen Thyssen: no sé si es un malentendido o una superchería, porque esa mujer no es coleccionista. Es una comerciante de arte", empieza fuerte. "Por más reparo que yo ponga a los coleccionistas, creo que ellos alientan un cierto amor al arte. Pero ella se dedica a comprar obras de arte con el fin de revenderlas mucho más caras. Está empeñada en vendernos eso"; "No tiene sentido que volvamos a tropezar con la misma piedra. Vio que su marido, que sí era un verdadero coleccionista, dio el pelotazo al vendernos esa colección tan desigual, de la que se libran 12 piezas, por una cantidad desmesurada [350 millones de dólares, en 1993]. ¡Y quiere volver a hacerlo!"


"Si el Estado quiere comprar obras de arte de calidad, que las compre directamente, pero no lo hagamos a través de esta pintoresca intermediaria, que, además, quiere vendérnosla en bloque. Esperemos que el PP no cometa el error de comprarla".


Para Ángel González, las obras de arte han sido "secuestradas por los ricos y sus cómplices", por eso no entiende la necesidad del fomento del coleccionismo. Reconoce que le escandaliza que al frente de los patronatos de los dos museos estatales más importantes de este país estén presididos por "un ricachón" y por "el hombre de Goldman Sachs en España". "¿A quién va a poner la derecha? A lo mejor ya están satisfechos... A mí esta gente no me representa, no representa a la gente sencilla. No entiendo por qué hay tantas mediaciones y tantos filtros, me parece un escándalo que se cobre en los museos al pueblo español, propietario de ese patrimonio. En la National Gallery entras y si llueve está lleno de vagabundos, que encuentran en esa casa de musas cobijo y amparo. Aquí sólo falta que nos hagan un tacto rectal", ironiza.


"El arte no tiene por qué transmitir conocimiento. Es un acontecimiento sensorial. El arte debe ayudar al trabajador que vuelve a casa hecho papilla por culpa de un ritmo de trabajo horrible, que el capitalismo impone a los pobres. Lo único verdaderamente revolucionario es reivindicar al arte como instrumento de regeneración corporal frente a los abusos impuestos por el capitalismo. El arte tiene un fuerte poder curativo de un cuerpo machacado por los ricos. El arte ha sido secuestrado por los ricos para que no tengamos ni siquiera ese consuelo".


"No sé por qué hay que dar a los ricos que se dedican a acaparar obras de arte facilidades fiscales, sinceramente, no lo entiendo. ¿Quién pide la Ley de Mecenazgo? Los ricos coleccionistas. Esto es una gigantesca patraña"


"Para mí ese [el arte comprometido] es un arte esencialmente reaccionario, gente como Santiago Sierra. Estos artistas reactivan un arte que se agota en la propaganda, en la difusión y promoción de ideas que son siempre las ideas de los que mandan. Todo arte de ideas es un arte reaccionario, enemigo de la causa de los pobres"


 "El arte contemporáneo es uno de los peores negocios que se conocen"; "A Carmen Thyssen le ha venido muy bien, pero el 90% de las inversiones en arte son fallidas. Si quieres hacerte rico, no lo inviertas en arte porque lo perderás. Hay gente a la que le toca la lotería, que es lo que está esperando la buena de Tita, que le toque por segunda vez. Pero esto empieza a parecerse mucho a Fabra, al que le toca demasiado la lotería"


Fuente: http://www.publico.es/culturas/407123/el-arte-ha-sido-secuestrado-por-los-ricos-y-sus-complices




“Félix Fénéon, el mayor impulsor del arte nuevo a finales del siglo XIX en Francia, era un terrorista. Un anarquista que puso bombas con víctimas. O Topino-Lebraun, que participó en un complot para acabar con el Primer Cónsul francés.”


“El arte es algo que tiene como objeto hacer más habitable el mundo. Me temo, sin embargo, que los artistas hoy intentan hacer del arte un instrumento de denuncia. Es una tonta manera de hacerle la competencia a la política. Pero como ya nadie quiere hacer política…”


 “los pobres sólo son un pretexto para contarles cuatro cuentos a los ricos”


“Si la política ahora la van a hacer los artistas la hemos cagado"


“José Valdelomar me decía que el arte de hoy se parecía a las máquinas de toques que hay en algunos bares de México, donde gana el que más tiempo aguanta la descarga eléctrica que suelta la máquina.”


 “Vivimos en una época del alma. Cuando se habla tanto del cuerpo es que no hay cuerpo. Pertenecemos a un mundo espiritual, de fantasmagoría, con abstracciones como el dinero, que es invisible, inmaterial. Yo reivindico la materialidad, la corporeidad, la fisicidad del arte. El arte es un asunto del cuerpo.”


“Esos objetos que se venden en las tiendas de los museos pervierten la idea del arte. Las imágenes no son el arte, son el desencadenante del arte. El arte es la sensación física con la que uno vuelve a casa del museo, no un souvenir.”


 “Lo que salió verdaderamente mancillado de Auschwitz fue la risa, no la poesía. A los judíos se les gastaba una broma espantosa: sacaos la ropa, vamos a daros una ducha. Por eso hablo de cómo la caricatura acaba convirtiéndose en algo demoledor. Y eso viene de los ambientes artísticos.”


Fuente: http://vivirdelcuento.blogspot.com/2009/05/angel-gonzalez-garcia.html


Los surrealistas «soñaron la televisión», (...) Breton y los suyos (...) contribuyeron a construir «uno de los dispositivos más devastadores de toda la historia del arte, que es esa máquina de producción de imágenes en cadena que encima no ha quedado bajo el control de los artistas, sino de los productores de Hollywood o de la industria publicitaria»; «Su famosa fábrica de sueños ha resultado ser un narcótico»


 El arte «debe ocuparse siempre de sentir el mundo real, no otros mundos»


«Quienquiera que no se haya sentido surrealista al menos durante cinco minutos o un mes es un miserable. Pero cuando se pretende que eso dure años o toda la vida, entonces resulta deprimente».


Fuente: http://servicios.elcorreo.com/guggenheim/expo-surrealismo3.html


«no creo que el 'Cuadrado negro' sea metáfora de nada, salvo tal vez de la nada misma...; es también, y antes que nada, una escandalosa paradoja del ya de por sí paradójico proyecto de Malévich; el paso más oscuro del suprematismo; su más negra encrucijada».


Fuente: http://www.elcorreo.com/vizcaya/pg060711/prensa/noticias/Cultura_VIZ/200607/11/VIZ-SUBARTICLE-004.html


Así debíamos ser nosotros en otro tiempo: testigos involuntarios de la muerte y la ignominia. Bastaba con que pudiéramos declarar que habíamos visto esto o aquello, que lo habíamos oído o lo sabíamos, para que la Bienal de Venecia nos abrumara con su benevolencia y casi nos sepultara en su compasión. Pero ya lo hemos olvidado y ahora somos nosotros quienes nos arrogamos el dudoso privilegio de compadecer a los que sufren y felicitarnos de que no hayamos muerto [...] Advertidos seguramente de la ridiculez de una exposición testimonial —palizas, banderas, consignas, sangre y fuego—, los responsables de Chile vive han caído en el vicio contrario: aquí no pasa nada que no haya pasado antes en otro lugar; el arte, por fortuna, sigue vivo [...] Me gustaría saber lo que Dittborn y Leppe piensan de todo esto. Por el contrario, lo que piensa el autor de la gigantesca mano que surge de la acera de la calle Alcalá no me interesa nada.


Fuente: http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-71812010000200012&script=sci_arttext
Fuente original de la cita: González García, Ángel. «Chile al revés». Cambio 16 (1987, 2 de febrero). Medio impreso







Artículos online:


(E)videntemente: http://webpages.ull.es/users/reacto/pdfs/n4/gonzalez.pdf


Donde se asegura que un piso no es una casa: http://proyectandoleyendo.wordpress.com/2011/01/11/donde-se-asegura-que-un-piso-no-es-una-casa-angel-gonzalez-garcia/



15.1.12

Mr. Nobody (2009) - Miedos innatos



http://youtu.be/Ijv39EqQBMM



¿Hasta qué punto son innatos nuestros miedos? Si empollamos huevos de ganso en una incubadora y luego pasamos sobre los polluelos una silueta que simula un ganso en vuelo, las aves alargan el cuello y pían. Pero si invertimos la dirección de la silueta, adopta la forma de un halcón. La respuesta de los polluelos es inmediata, se agazapan aterrados aunque nunca hayan visto un halcón. Sin ninguna instrucción, un miedo innato les ayuda a sobrevivir. Pero en los humanos, ¿a qué peligros ancestrales podrían corresponder nuestros miedos?